El tesoro de la juventud

 

WP_20170202_14_36_20_Pro En “Escribo lo que siento ” voy dejando salir mis más íntimas creencias y pensamientos. Cuando aún no escribía acerca de nada practicamente , me refiero a escribir publicamente, compartiendo mis reflexiones,como una libre pensadora,solía imaginar que nadie estaría interesado en mis vivencias.De todos modos, escribía esporadicamente, y lo hice durante diferentes etapas de mi adolescencia,  desde mis quince años, más o menos –Poemas o prosa– que al paso de los años iba encontrando entre las hojas de viejos cuadernos y libros. Canciones, también , que acompañaba con mi guitarra.

A los siete u ocho años era la lectura lo que más me atraia, Comenzé a leer pequeñas historias, mayormente cuentos infantiles, apenas mis habilidades lectoras se fueron consolidando. Fuí admitida en primer grado de escuela,en una época en que no existía jardín de infantes. Contaba con cinco años y a pesar de las normas vigentes ,la directora ,quizás porque la conmovió mi desespero,ya que en la otra escuela me rechazaron por la edad, aceptó tomarme a prueba. Cumpliría la edad de seis años el siguiente mes de agosto. No los defraudé. Me entregaron mi primer libro de lectura escolar al mismo tiempo que a todos los otros compañeros. En él fuimos descubriendo la magia de las palábras ,- Amo a mi mamá , Mi mamá me ama- Con este tipo de pequeños enunciados , combinando consonantes y vocales pronto fuimos adquiriendo la lecto-escritura .Yo era una niña muy feliz! Asistía a la escuela ,mi tan ansiado anhelo. 

Recuerdo claramente las visitas de mi abuela materna , -con quien me crié – a la casa de sus dos hermanas, Blanca e Ignacia ,sobre la rambla costanera Claudio  Williman ,donde hoy se erige el hotel cinco estrellas más elegante de Punta del Este. Abuela dedicaba parte de la visita a cada una de ellas – primero a Blanca ,- era su preferida, creo – y después a Ignacia.

Para mi deleite, Blanca, quien tenia un solo hijo,le había obsequiado a él, un maravillosa  enciclopedia temática de veinte tomos, llamada “El tesoro de la juventud ” Era lo último en compendio de conocimientos  o a mi me lo parecía.

Mientras  Abuela y sus hermanas intercambiaban todas la novedades habidas y por haber, y se ponian al dia – yo ( once años ) me apoltronaba en un sillón,al lado de la biblioteca de mi primo ,-mucho mayor que yo- y me sumergía en ese mundo mágico de conocimientos múltiples  – porque contenía : geografía , tecnología (no  lo que se entiende por tal hoy día)  medicina, historia, y en especial, literatura. 

Fué durante esas visitas familiares, que mi amor por las buenas historias o narrativas comenzó para nunca terminar. “Alicia, en el país de las maravillas” – “Las  Mil y Una  Noches” – fueron mis primeros amores literarios. “Las  aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn” – “La Cabaña del Tio Tom” y “Mujercitas”. Y siguieron más y más.

Ahora, en mi edad otoñal, cultivar la palábra escrita, me esta dando un placer indescriptible. Es que el diálogo que entablo con la pluma, el papel o la virtualidad de la P.C, me transporta en la máquina del tiempo y viajo a mundos conocidos o  aún no explorados .Siento que he descubierto la fuente de la eterna juventud.             Hasta siempre amigos.

 

 

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